Una de las peores cosas que encaramos, si somos honestos con nosotros mismos, es que si hemos tenido una relación con una persona cuestionable eso nos convierte en lo mismo automáticamente. Me refiero a aquellas personas que tenemos la consciencia de asumir nuestras responsabilidades. Es la ley del espejo. En nuestra vida reflejamos lo que somos. Es decir, sólo podemos reconocer afuera de nosotros mismos aquello que inherentemente llevamos en nuestro interior.
Belleza, pureza, pasión, bajos instintos, estupidez, ignorancia, simpatía, mal gusto, sueños, anhelos, miedos y repulsiones. Lo vemos en otros porque está en nosotros. Y nos da miedo. Al fin y al cabo ¿Quién es el valiente que es capaz de reconocer que aparte de ser buena gente es también, aunque sea sólo a veces, y me atrevo a decir que muchas, un infeliz de marca mayor?
¡Qué duchos somos cuando se trata de señalar lo que no nos gusta! –¡Es que ése es un idiota!, ¡No vale nada!, ¡Apestoso!– Es el Dr. Merengue que llevamos adentro que vive y campa en nuestra psique y accionar. De vez en cuando también nos sale esa parte que nos admira y somos capaces de ver las cualidades que tenemos en nosotros mismos y las vemos en otros –¡Es taaaan dócil!, ¡Pero si es un ángel!–
Angel o demonio. El asunto es que no podríamos decir qué es qué si no hubiera una parte de eso en nosotros mismos. La cuestión es que lo hacemos sin darnos cuenta.
Cada vez que algo o alguien no me gusta me dan retortijones de panza. Es más fácil cuando algo me gusta. Es como ver en el espejo mi pelo bien peinado. Pero lo que no me gusta es otro cuento. Porque no me enfrento sólo al hecho del acto visto fuera de mí, como si yo no perteneciese a él, si no que sé que de algún modo soy generadora de ese evento. De algún modo soy artífice. Me es muy difícil desligarme de la realidad de reconocer mi participación en el hecho y sus consecuencias. Más aún si las provoqué.
Hay que ser ecuánimes, para eso existen los balances. Hay situaciones en las que el resultado de una acción no tienen nada que ver con lo que la causa. Les pongo como ejemplo las víctimas de genocidios, maltratos infantiles, o violaciones. No nos traigamos de los pelos. Mi análisis no pretende ser tal y no es tan profundo.
Lo que causa este escrito, porque lo he leído en innumerables cartas y lo he escuchado en largas horas de tertulia café en mano, es que la mayoría de nosotros renunciamos a nuestra capacidad de reconocernos en el otro. Me parece que lo hacemos porque no nos gusta lo que vemos. Para qué ir ahondando ahí que ya hay harto escrito sobre el tema y los autores tienen credenciales bien gordas al respecto.
Pero hay un punto que me aprieta el zapato y no sé cómo dejarlo ir.
Hay una cierta diferencia en cómo se aceptan las responsabilidades que parecen ser distintivas y particulares al género. Independientemente de si aceptamos el asunto de si nos reconocemos en los actos del otro o no. Es decir, sin importar si estamos al tanto de la teoría del espejo, depende de nuestros cromosomas para reaccionar de una u otra forma, para echar culpas al gato o para aceptar responsabilidades. No es, gracias a Dios, una afirmación generalizada, solamente una percepción dados los hechos que estuve investigando últimamente.
Los XY sobre los que estuve escuchando e investigando este último mes tienen esta manía de andar echándole la culpa de sus desgracias a las mujeres que han plagado sus vidas. Sean sus madres, hermanas, hijas, amantes, esposas, novias, amigas, etc. Pero casi nunca es su propia responsabilidad. Este tipo de hombre es tan vano que lo más profundo que ha visto es la superficie de un espejo literalmente hablando, ni para qué hablarles de la teoría de uno. Son los que te dicen “ojo por ojo” más o menos. Inseguros y manipuladores. Necesitan de la simpatía ajena para aprobarse a sí mismos y andan jugando la carta de víctima en cualquier mesa de póker que los soporte. ¿Si me refiero a mi propia teoría de los espejos, entonces quiere decir que yo también soy así ya que puedo reconocerlo? ¡Sí, cuando tenía trece años! A los trece yo también era la víctima de todo el mundo, tenía una A en manipulación, F en actuación y casi logro beca con el psiquiatra, como dice Arjona. Felizmente mi edad emocional avanza al par que mi edad cronológica.
También es cierto que hay un batallón de mujeres de están dispuestas a hacerles el puente. Y sí, algunas de ellas son las que se toman el café conmigo, pero les resulta más fácil y cómodo culpar a su propio género que espabilarse y darse cuenta que el tipo que tienen al lado no vale un poroto. Las tengo que sacudir más o menos para ayudarlas a mirar alrededor para que vean que el mundo también tiene hombres que valen la pena. También hay hombres que pueden entender que lo que ven es lo que reflejan y que lo que hacen es su responsabilidad independientemente de quién los parió, los enamoró o los besó.
Yo miro alrededor y veo montones de esos hombres. Y veo también a mujeres valientes e íntegras. También veo a los otros. Pero como es una cuestión de energías que te atraen o rechazan, entonces elijo. Elijo estar lejos de lo que no me refleja. Lejos de lo que no resuena conmigo. Lejos de lo que no me trae armonía. Los que no pueden asumir responsabilidades por sí mismos y necesitan muletillas que se vayan a vivir con aquellos que necesitan antifaces. Ya dijo mi padre: El borracho elije amigos borrachines. El drogadicto elige amigos drogadictos. Los timberos eligen amigos timberos. Cada uno a lo suyo, porque eso es lo que uno atrae y refleja.
Yo me quedo con los que asumen sus responsabilidades, así tengan que cargar tiestos. Si pesa mucho, pues me encargo de revisar qué hay en el canasto. Es cuestión de buscar ayuda. Pero no digo que lo que llevo en mis espaldas es la culpa del otro.
Mi querida amiga Flora, por ejemplo, divertida y desparramada, no puede poner dos y tres juntos, pero sí pone sonrisa y hombro con facilidad. No la puedo alarmar porque se le sube el azúcar. Ni la puedo deprimir porque se le sube el colesterol. La trato con gazas. Y cuando me da la teoría de los espejos la trato de igual a igual y ahí la tenemos que casi llevar al hospital. La cuestión es que mi buena amiga tiene una cierta flaqueza por los hombres … débiles. Ya sé, ya sé, esta es la parte que más me duele, porque pienso en cuánto me refleja. Cuando se trata de hombre ajeno es filosa como navaja y cuando es uno suyo busca excusas donde no hay.
Enterró a un marido, secuestró hijos, vivió en media docena de países, y tiene la edad de mi mamá. Cuando le cuento mis cuitas es un buen oído, casi no opina, como buena amiga sabe escuchar. El asunto es cuando le pasan las cosas a ella. Siendo como es, una mujer independiente y autocrítica, cuando llega el momento de juzgar el acto de un varón indefectiblemente empieza juzgando a las mujeres alrededor de éste y le ayuda a armar excusas. La tengo que sacudir para que entienda que mientras sigamos sosteniendo los errores del otro género con nuestras espaldas la cosa va por mal camino. Escucha, le cuesta admitirlo, pero lo hace. Otro espejo mío. Sé que es un asunto generacional en su caso, aunque no generalizado ya que hay un montón de mujeres que nos han ido abriendo el camino y ojalá nosotras estemos pavimentando el caminar de otras más jóvenes.
Lo que no he escuchado hasta ahora, sin embargo, y estoy tratando de desenterrar memorias más antiguas que las cosas nuevas que se tratan de vender como antigüedades en el mercado de pulga local, es a las XX decir que lo que hicieron fue por culpa del padre, tío, hermanos, marido, novio o enamorados. Generalmente cuando ellas agarran el divino botón, dicen que es porque estuvieron hasta la médula, que no soportan más y chau hasta luego. Al pan pan y al vino vino. Se cargan la culpa al hombro. La propia y la ajena, lo que es peor. Y todos los títulos que van con la responsabilidad marchan con ellas: ¡Es una pxxa! , es el más común, seguido de muy cerca de ¡Es que no me apoya! Y ellas calladas, viven el asunto con dignidad.
Por lo tanto hay dos aspectos que observar aquí. Uno que lo que somos o hacemos es reflejado en lo que nos rodea. Segundo que depende de nuestro género para tener más o menos responsabilidad sobre ello. En el primer caso, como ya dije antes es muy difícil hacernos cargo de lo que no nos gusta. Requiere total honestidad con uno mismo. El segundo, gracias a Dios no es generalizado, hay muchísimos especímenes humanos ya sea XX o XY que han sobrepasado la barrera cromosomática y son capaces de autoevaluarse sin la necesidad de andar culpando a otros por lo que ven en sí mismos.
Es difícil admitir que tenemos una relación con alguien que nos refleja de forma negativa, es decir que no nos gusta, como dije al principio. Pero también nos pasa con familiares y de estos sí que aunque no les hablemos por el resto de nuestras vidas no nos podemos desprender. También estos reflejos los vemos en el trabajo. En Internet es más sencillo porque podemos elegir bloquear lo que nos gusta de todas nuestras redes de comunicación social. Pero en el mundo tridimensional, cuando a veces no hay ni siquiera la situación económica-social como para buscar otra opción, tenemos que apechugar y preguntarnos qué es lo que estamos viendo y no nos gusta, que nos hace sentirnos víctimas de las circunstancias y títeres en las manos de otros.
¿Me gusta pensar así? Si soy honesta sí. Pero me es difícil. Y más difícil aún ponerme en acción. Sin embargo, es lo que quiero hacer si elijo vivir mi vida de forma consciente y responsable. Y así termino de una vez culpando a los que me rodean por mis metidas de pata, que además me salen por la culata, y me hago cargo de mí misma. ¿Mis beneficios? No tengo que inventar mentiras, por lo tanto hay muy poco que recordar y puedo contar el mismo cuento una y otra vez sin omitir o inventar detalles. Puedo cambiar las cosas que están bajo mi control: Actitudes, ideas, imaginaciones, situaciones y muchas otras cosas más, pero mías. Vivir con la misma sensación que un niño de tres años tiene cuando puede llevarse a la boca el tenedor lleno sin que le hayan caído todas las arvejas por el camino: ¡Lo hice! … ¡Crecí!
Moni,
Me gusta lo que escribes mucho, felicidades!! Te tengo envidia, sabes distinguir las cosas, conoces las fronteras, pones lo blanco y lo negro bien separado. Yo sigo un camino inverso, un día me apasioné por Sextus que me llevó a Montaigne que me llevó a Hume y que terminó con John Stuart.
Hoy quisiera ser como tú, y sólo me perdí en las lecturas. No sé lo que es un espejo, no sé sí soy yo o si es el espejo de otro, o será un vitral? No consigo, distinguir virtudes, defectos, posiciones, contantemente me dicen que me perdí porque permití invadir mi alma con la humanidad del mundo. Imperfecto, contradictorio, errante, diluyendo fronteras, borrando límites.
Hoy a veces pienso que dedicarme al Escepticismo Pirrónico durante más de 15 años fue mi perdición. Quería tener las seguridades, por ejemplo, como la tuya. Decir como tú, que lo que veo en los otros es producto de mi propio espejo. Un dia lei The Mirror and Lamp y me convencí que nunca más podría tener tantas certezas.
Hoy cuando veo llover sólo digo …. “me parece que está lloviendo, pero no estoy seguro”.
Envidio a las personas que como tu madurecierón… yo ni sé que es ser maduro, mis tiempos cronológicos se mezclan quizá porque no entiendo eso de cronología.
Besos de tu amigo que busca un espejo si es que alguién sabe que es eso.
Mañana te vuelvo a leer, hoy estoy agotada de ponerme al día con mi trabajo y todavía tengo que sacar un par de cosas paralelas.
Pero: claro que las xx oscilamos entre el victimismo y el cargar con todas las culpas. A veces pienso que para crecer hay que pasar por echarle toda la culpa al otro y quedarse tan pancha. A mi me ensearon que todo, todo era mi responsabilidad, o porque lo iniciaba o porque no lo cortaba a tiempo y todavía me cuesta pensar: ANDATE A LA MIERDA. Me cuesta, pero estoy tratando porque de tanta responsabilidad ya no quedaba nada de mi, no dormía, no disfrutaba, no sabía para donde iba. Ahora creo que a veces hay que mirarse el ombligo y ya se verá desdpués, es una exageración como cualquier otra, pero ya no quiero ser luchadora, digna si, pero no guerrera. A ver que digo mañana, hasta a mi me da curiosidad.
ps estoy hablando de un corte con una amiga, no le aguanté no más… a ver si te cuento… mañana…
Querido Mauri, ¡Tanto tiempo sin saber de ti! Me acuerdo de las largas conversaciones que teníamos por teléfono. Nuestras horas conversando de política y otros asuntos, ponían a mi abuelo al borde del soponcio, mientras mia abuela le decía -¡Déjala, tiene que aprender a hablar de cualquier tema!
!Qué gusto tenerte por casa!
Como te habrás dado cuenta, hermoso, sigo sin distinguir a de b. Sin embargo, este ejercicio de escritura me ayuda a pensar gracias a comentarios como el tuyo y el de otros comentaristas que se dan una vueltita por este blog. Y te digo con sinceridad que no tengo ninguna certeza, sólo teorías burbuja. Descartes por ejemplo decía que de lo único que estaba seguro era de que pensaba, ya que dudaba completamente de sus sensaciones y percepciones físicas, por lo tanto se consideraba una “cosa que pensaba”. Ahora bien, Descartes era un racionalista y la línea de Hume a quien tú haces referencia, por ejemplo, es la de los empiricistas, quienes sostienen que el conocimiento viene de los sentidos, es decir, hay algunas condiciones en la mente humana que contribuyen a nuestra percepción del mundo. Si utilizo el racionalismo continental puedo decir que llueve no porque esté lloviendo y me esté mojando, si no, porque mi mente lo concibe así.
No he madurado un día, pienso que sólo me he acostumbrado a las cosas y que en el universo hay más caos del que me animo a aceptar. En eso me gusta Hegel que nos puede enseñar a pensar productivamente, porque según él cualquier pensamiento en particular es correcto por siempre. Pero el pensamiento puede modificarse dependiendo nuestro punto de vista.
Otro besote para ti querido amigo.
PS: Estoy regalando espejos, TODOS, porque en el Feng Shui los espejos simbolizan lágrimas y tristeza. Si quieres te mando uno al Brasil
Palas Atenea, darling, yo también ya estoy cansadita de andar cargándome culpas. Creo que voy a empezar a ir más ligerita por la vida si asumo la posición de ir distribuyéndolas por anga o manga, como el infame de Jesse James por ejemplo que es el ex marido de la Bullock y ahora anda diciendo por calles y plazas que si le metió los cachos a su mujer es porque era la culpa de ella. ¿Y la de él? ¿Dónde se quedó? … ah, no, no, no. Al principio muy arrepentido estaba, pero ahora resulta que es la culpa de ella. Y aún más, dice que lo que dijo entonces no lo dijo de verdad que sólo estaba desesperado. Sí eso: ANDATE A LA MIERDA!, es lo que tenemos que decir más a menudo. ¿Y ella dijo algo durante todo el proceso? Nada, calladita y digna.
Pero claaarooo, es lo que digo. Seguro al tipo ese además le pagan por decir eso, pero el es un roto ordinario -si, se me salió la vieja de mierda chilena que hay en mi- y no se puede esperar otra cosa de ese roteque. Lo terrible, Darling- como me gusta usar esta palabra!- es que la Bullock pueda sentirse algo más que indignada!! Sabes qué? al final lo de sentirse o no culpable va a resultar como todo en esta vida: si una identifica que siente, se termina la “monotonía”.
me refiero a que eso de sentir culpa, en lugar de rabia, de desilución o de amor o de pena o de quién sabe qué es tan malo y errado y falso como que te pase cualquier cosa y sentir rabia.
A veces es cosa de castración sentimental: hay que sentir de todo, no solo rabia, no solo culpabilidad, si a una le da 3 veces -ponle- rabia, es porque tai mal Darling, y teníh que ver si lo que realmente corresponde es sacar la pistola y darle al güeón en los que tejedi. (Caso Bullock)
Beso.
Pal, No creo que le paguen por decir sandeces, pero al final no le importa a nadie más que a él y su entorno. Pasando a otro tema, bueno sí, TODAS nuestras emociones son importantes, nos gusten o no. Tenemos que apechugar con ellas. Miedo y amor. Inseguridad y certeza. Qué te digo, todas! Son parte integral de nosotros a las que nos empeñamos en jerarquizar, es decir cuál es mejor o peor, cuál nos gusta o no, cual es aceptada como “normal” (palabreja que me da cólicos) o no. Ya hablaste tú en tu blog de la jerarquización del lenguaje y lo discriminador que puede ser con horribles consecuencias para todos. Bien, la discriminización de nuestras emociones es de tal magnitud que me animo a decir es la base de todas las demás discriminaciones. En cuanto a lo que reflejamos o no, como ya le dije a Mauri, de muy pocas cosas estoy segura, en este caso sólo quería escribir. … Darling
Yo creo que todo lo que sucede a mi alrededor es consecuencia de mis causas propias. No soy culposa, soy consciente de la responsabilidad que me compete. Cuando algo que me afecta sucede, siempre, siempre me pregunto “qué hice mal?” y ahí está la clave del resultado.
No me siento el centro del mundo; soy el centro de MI mundo, chicas y tengo el deber y el derecho de mantener el control porque se trata de mi vida.
Por supuesto que cuando debo culpar a otro por sus actitudes negativas lo hago, pero paralelamente reflexiono en cual fué el error que cometí para que lo ocurrido llegue a afectarme.
Con respecto a la Bullock y su ex, como a “las Bullocks y sus exs”, nadie es totalmente inocente o totalmente culpable. Vaya una a saber qué pasó en el medio…
So, es exactamente el saber diferenciar culpas de responsabilidades lo que nos hace caminar por la vida con un poco màs de control sobre nuestros accionares, tanto fìsicos, mentales, emocionales, y los que haya. Y sì, no es egolatrìa es una humilde sensaciòn de hacerse cargo de lo orquestrado.
Ni me hables màs de J&B, estàn en todas las revistas y noticias de nuevo, y ya me arrepentì de haberlos invitado a mis comentarios!!!!!
Tu radiante reflexión razonada en el espejo me ha llevado, seguramente por vivencia personal, al victimismo: esa conducta bastante común a la que se recurre frecuentemente adoptando el rol de víctima para culpar a otros de nuestras carencias y buscar la compasión de terceros. Una estrategia mental para situar fuera de sí las propias carencias y justificar los propios males. Y la paradoja del victimismo consiste precisamente en cabrearse porque los otros no son como nosotros o como nosotros deseamos que sean. Victimismo y delírio creo que empiezan a formar parte de tendencias un poco paranoides. Y de eso todos tenemos un poco, o un mucho. Todos adoptamos los mecanismos de defensa y supervivencia que creemos nos funcionan.
Complicada es la relación entre humanos, querida Lalo. Y los espejos no siempre reflejan la realidad, porque todo lo que percibimos como realidad es subjetivo y encima, existe la realidad virtual:)
Querido Joanet, tú lo has dicho bien, en realidad cuando se nos da por ser víctimas es porque estamos buscando aprobación ajena y compasión de terceros, en realidad tenemos miedo de ver nuestras propias responsabilidades. O atacamos o salimos disparados cuando estamos asustados, lo que es un mecanismo básico de reacción psicológica ante eventos que nos ponen en estado de … llamémosle shock. Y es una teoría psicológica muy bien comprobada la tal “fight or flight reaction”.
Como ya dije antes a Mauricio y creo a Sonia, de nada estoy segura, más aún cuando veo lo pensado por escrito. La tinta y el papel ayudan a poner las cosas en perspectiva. No todos los espejos son iguales. Así que si el espejo nos da un reflejo distorsionado, por ahí no es que no estemos viendo, si no, que puede el espejo sea de pésima calidad. Como esos espejos donde me veo gorda, o flaca y que sé que ni lo uno, ni lo otro es verdad.
Clasificados: Cambalache de subjetividades virtuales por objetividades 3D. Referencias dirigirse a la autora.
Ufff ¡!!!La casualidad, el azar, la coincidencia (que se yo…dicen los PSQ) acabo yo hace poco, de regresar de uno de mis viajes al África subsahariana, y hete aquí que compruebo después de dos meses el estado de mis favoritos.
Y como no ¡!!Ladodelce ¡!!Pero… Lalodelce… siempre Missing, no publica, está agotada, esta en otras y otras cosas, y hoy….bueno hoy de pronto he ciclado y catapum!!!
Lalodelce ha publicado en su blog.
Alegría me has dado amiga con tus espejos e historias de hoteles con fantasmas.
Bienvenida
Abrazote
Abulafia
Como te he extrannado, Abulafia!!! Gracias por recordar este espacio. Este fin de anno podre viajar a lugarea donde no estuve antes y visitar sitios como el Africa Subsahariana si se le canta a mi alma! Si la vida me lleva por Europa o Africa ten por seguro que estaras en mi itinerario! Un besote.
dejo constancia que por acá hay vida.
Si supieras porqué volví a entrar por aquí, Pal: De pura chismosa! Necesitaba estar conectada para ir a chismear al blog de “alguien” y me encontré con algunos comentarios. Es que Twitter y otros asuntos pendientes me tienen frita. La tengo que cortar, cortar, cortar. Un besote!